
Haití en el contexto del Caribe: una crisis de seguridad con impacto regional.
Por: Valentín Rosado.
Haití, país de la región del Caribe que comparte la isla de La Hispaniola con la República Dominicana, atraviesa la peor crisis de seguridad de su historia desde su independencia del Estado francés en 1804. Amplias zonas del territorio nacional, incluida su capital, Puerto Príncipe, permanecen bajo el control de bandas criminales que desafían abiertamente la autoridad del Estado.
La violencia generalizada, caracterizada por secuestros, asesinatos, violaciones, saqueos e incendios, ha provocado el colapso del orden público y ha sumido a una población estimada en unos nueve millones de habitantes en condiciones extremas de pobreza, hambre e inseguridad. El acceso a bienes y servicios esenciales como alimentos, agua potable y atención médica se ha visto gravemente afectado, obligando a cientos de miles de personas a huir de sus hogares.
Las autoridades haitianas no han logrado restablecer el control, mientras coaliciones criminales como “Viv Ansanm”, encabezada por Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”, considerado el líder más visible y mediático del entramado criminal, han extendido su dominio más allá de la capital hacia ciudades estratégicas de los departamentos de Artibonito y el Centro, incluyendo Puerto Príncipe, Pont-Sondé, Saint-Marc, Arcahaie, Gonaïves y Les Cayes.
Chérizier, exmiembro de la Policía Nacional Haitiana, lidera la alianza Viv Ansanm, cuyas propiedades en el sector Delmas han sido recientemente blanco de ataques con drones por parte de la Policía Nacional y fuerzas internacionales. Junto a él figura Vitel’Homme Innocent, cabecilla de la banda Kraze Baryè, uno de los fugitivos más buscados por el FBI, con una recompensa millonaria por su captura, acusado de secuestro y asesinato de ciudadanos estadounidenses.
Otro actor relevante es Johnson “Grenn Son” André, jefe de la banda 5 Segond, que controla zonas estratégicas del puerto de Puerto Príncipe y ha sido clave en el bloqueo de suministros esenciales. Asimismo, Jolly “Yonyon” Germine, extraditado a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua en 2025, continúa ejerciendo influencia criminal a través de su organización 400 Mawozo, considerada una de las más violentas y con mayor control territorial en la zona de Croix-des-Bouquets. Finalmente, los servicios de inteligencia señalan a Tigá Gabriel, líder del grupo G-PEP, históricamente el principal rival de Chérizier, como otro de los actores más peligrosos del conflicto.
Ante la gravedad de la situación, la comunidad internacional ha incrementado su atención sobre Haití. La Organización de las Naciones Unidas ha autorizado el despliegue de fuerzas en apoyo al país para enfrentar a las bandas armadas, y recientemente buques de guerra de los Estados Unidos han llegado a la región con el objetivo de frenar el tráfico de armas y cerrar rutas de trasiego marítimo utilizadas por carteles de la droga con radio de acción en países suramericanos.
Washington, además, ha clasificado a estas organizaciones criminales como grupos terroristas, al considerarlas una amenaza directa para la seguridad regional.
El colapso institucional se agravó tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, dejando al país sin un liderazgo legítimo y profundizando una crisis política de larga data. Por ello, expertos internacionales coinciden en que Haití presenta hoy las características de un Estado fallido, con repercusiones directas para la estabilidad del Caribe, especialmente para la República Dominicana.
Las raíces de esta inestabilidad no son recientes. Como expone Juan Bosch en su obra De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe, Frontera Imperial, la concentración del poder en élites políticas y económicas tras la independencia debilitó las instituciones del Estado haitiano y generó conflictos internos persistentes, cuyas consecuencias aún se manifiestan.
Más de dos siglos después, Haití continúa enfrentando una crisis que amenaza no solo su viabilidad como nación, sino también la seguridad de toda la región caribeña.
Sobre el autor:
El autor de este artículo es analista, articulista, Mayor General en servicio pasivo, Piloto P.N. y Magíster en Defensa y Seguridad Nacional (UNADE).
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